Nos vamos de museos!

Desde hace tiempo, tengo una lista de museos para visitar en Tokyo, pero Jimena aún no le ha cogido el gustillo a visitarlos, así que tendremos que empezar por los que creemos que son más divertidos para ella y, parece que hemos vuelto a dar en el clavo.

e4e229c9-9474-4dac-9ce7-b4d4435f1925El primero de ellos Trick Museum in Tokyo

Es un museo chiquitito que hay en la bahía de Tokyo de pinturas en paredes y suelo con ilusiones ópticas; dependiendo del ángulo desde el que mires, se ven en 3D.

 

Chulo, verdad? Disfrutamos como enanos!!!!

Cuando entras no parece gran cosa hasta que te dan una pequeña charla de como tienes que mirar y hacer las fotos.

Hicimos magia, pero no conseguimos  desaparecer del todo, pero mola, verdad?

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Estas son las más llamativas. Entras en una habitación muy pequeña con inclinación y te hace parecer un gigante por un lado y pequeño en el otro extremo.

Con tal de hacer el ganso, cualquier excusa es buena!!!!

Qué me decís de esta???

Y, después de este museo y una buena comidita japonesa… seguimos a: Museo de cera en Tokyo:

Es uno de los museos de cera más famosos del mundo. No es tan grande como el de Londres o Madrid, pero es más divertido, porque puedes interactuar con las figuras de cera. Al entrar en el ascensor, nos encontramos con… Bruce Willis (el otro me lo encontré hace ya unos añitos).

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Jimena y yo, nos fotografiamos con todos los guapos que nos encontramos:

Entre otros nos encontramos con Albert Einstein, Leonardo Da Vinci, Tom Cruise, E.T…

Con un mito erótico, Audrey Hepburn en Desayuno con diamantes y un mito informático, Steve Jobs, fundador de Apple (por cierto que era muy alto).

Participamos en un concierto de una banda japonesa (sabe Dios quién son), e hicimos nuestros pinitos con el Rey del rock (Elvis Presley), Mickael Jacson y Beyoncé.

Desfilamos por una pasarela de modelos disfrazadas, de lo que os pongo solo una pequeña muestra, ya que las del ridículo las dejamos para nosotros.

 

Y, para finalizar os dejo una foto de Jimena con una artista y escritora japonesa muy famosa llamada Yayoi Kusama. Os recomiendo que la busquéis en internet. Tiene una vida y trayectoria bastante interesante. En la actualidad tiene 89 años y vive recluida en un psiquiátrico en Tokyo desde hace unos años por voluntad propia.

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Esta artista, tiene también un museo; es otro de la lista para visitar, ya os lo contaré, porque promete. El museo está ubicado entre el psiquiátrico donde vive y el estudio donde trabajaba; en una zona de marcha de Tokyo (eso dicen, porque la faceta de la vida nocturna no os puedo contar mucho).

Que disfrutéis de los carnavales, mis lectores españoles y, el resto feliz semana!!!

Ah!!!!! y  a mis lectoras femeninas:¡¡¡¡ FELIZ DIA DE LA MUJER TRABAJADORA!!!!

 

 

 

 

 

 

San Valentín!!

El año pasado ya os conté cómo celebraban los japoneses San Valentín. Este año os voy a contar, cómo lo hemos celebrado nosotros.

No es que nosotros seamos devotos de San Valentín (ni de ningún otro santo), pero cualquier excusa es buena para hacer algo especial. Además es nuestro segundo San Valentín aquí; ya le hemos dado la vuelta entera al calendario.

De unos años atrás hasta ahora, para esta celebración, tenemos una especie de “ménage à trois” con Jimena. Dice que no es justo que lo celebremos nosotros solos, porque ella también está enamorada de nosotros. Suena muy bonito y muy tierno, verdad???, lo mismo pienso yo, pero si alguien se hubiera ofrecido esa noche a quedarse con ella, no me lo hubiera pensado dos veces. Pero, no fue así, entonces nos vamos los tres enamorados a celebrarlo.

A Nacho le habían hablado de un restaurante italiano muy original. Así que sin indagar mucho más, decidimos hacer la reserva allí. El primer tropezón, fue que al llamar para hacer la reserva, no hablaban inglés (ya doy por sentado que aquí a la primera, no sale nada).Un restaurante italiano regentado por un japonés. Una vez más, el personal de recepción, se brindó amablemente a realizarla ellos (creo que en el fondo, les doy pena).

La originalidad del sitio, se debe a que solamente hacen dos tipos de pizza y nada más. Cuando nos hacen la reserva, nos dicen que solamente es para una hora, es decir, nada de largas tertulias ni sobremesa con tu postre y tu cafetito (tenía su explicación); cenas y te vas! Para los curiosos: Savoy restaurant.

Llegamos unos 10 minutos antes y tuvimos que esperar en la calle, que por cierto estábamos a “cero” grados, no os cuento el frío que hacía en la calle parados. Diez interminables minutos (nosotros y los que tenían la reserva a la misma hora) y, a las 20:30 horas, cómo si de ingleses se tratara, para dentro!!!! Previamente del restaurante habían salido el mismo número de personas que las que estábamos entrado.

Nuestra sorpresa es que el restaurante es para un total de 11 personas, alrededor de una barra (no hay mesas para comer) desde la que puedes ver como el cocinero japonés, no italiano, trabaja haciendo continuamente sus dos tipos de pizza, con su horno detrás.

Pero mirad la destreza que tiene cortando el ajo:

Nosotros sacábamos fotos y hablábamos con él, mientras esperábamos nuestras 3 pizzas y, cuando nos las sirvió, nos dijo que si podía hacernos a los 3 una foto antes de empezar. Nos quedamos un poco sorprendidos, pero le dijimos que sí. Mas tarde dedujimos, que la gente va allí y se pide una pizza para cada dos y, nosotros pedimos una para cada uno y, estaba alucinado.

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Lo mejor de la noche fue el regalito que nos había hecho Jimena:

¿Qué os voy a contar? Que se me cayó la baba, las lagrimas… y no sigo porque me pongo de madre insoportable y pedante, porque cómo digo siempre, no me pagan por ser una madre objetiva. En fin, que me encanta celebrar San Valentín los 3 juntos, porque esto no va a durar siempre, pero hasta que ella lo celebre por su cuenta, nosotros felices de celebrarlo con ella, estemos donde estemos.

Para terminar, nos fuimos a tomar un café, que tenía unas butacas muy cómodas. Para que veáis la seguridad de este país, podéis ver la recomendación que tenía la cafetería con el siguiente cartelito “Por favor, no descansen durante demasiado tiempo”. Esto es debido a que se duermen en cualquier parte, estén solos o acompañados:

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El cartel está en inglés, japonés (aquí la traducción no es tan educada como en inglés) y coreano.

Espero que os haya gustado y, que tengáis una buena semana. Sayonara!!!!

 

Empezamos a nadar!

Los fines de semana de Tokyo poco o nada tienen que ver con los de Madrid. Aquí no se queda para ir a comer-cenar, para disfrutar de una caminata por el campo con amigos (que no es que en Madrid lo haga todos los fines de semana, mas bien pocos, pero ah!! ahí tengo la opción) o para hacer diversas actividades con los niños. Aquí los fines de semana son para estar única y exclusivamente en familia, te guste o no.

Nosotros viniendo de España, echábamos de menos el tener más vida familiar, por el ritmo diario de las rutinas de la vida (es decir, los horarios infernales de Nacho). Pero hemos pasado de un extremo a otro y, ya nos hemos contado hasta las pecas!!!!

A Jimena a veces se le hace un poco cuesta arriba no quedar con sus amig@s y a nosotros el no poder salir solos, pero aquí es lo que hay. Entonces, toca pensar, como entretenerle un poco los fines de semana, a parte de hacer turismo, deberes, vaguear…

Y por qué no vamos a nadar???? Actividad deportiva y en familia!! Qué buena idea!!!!

La idea es genial, pero el espacio entre la idea y meter el pie en la piscina, no ha estado libre de dificultades.

El primer paso es buscar la piscina más cercana de casa, ya que aquí, las distancias son tales, que puedes emplear todo el día en ir y volver de la piscina.

Ya os podéis imaginar, que al buscarlo en internet, todo está en el más castizo japonés (por cierto, igual que si buscas una piscina municipal en Madrid, no sales del español y, si me fuerzas, en alguna comunidad ni en español).

Ya hemos localizado una piscina que no está demasiado lejos. Ups!!!! Me olvidé en Madrid el bañador de Jimena. Bueno, pues vamos a comprar uno, jua, jua, (risas y carcajadas de fondo). Ir, fuimos; encontrar, no encontramos; y porqué?? Pues está claro, porque es invierno y en invierno, ellos, no nadan. Pero si hay piscinas climatizadas, digo yo!! si señora, si,  pero el bañador se compra en verano, por lo menos el de la gente menuda. Nos recorrimos, sin exageraros 20 tiendas (echamos el día) y, no encontramos nada de nada, pero de adultos si que había.

Y, ahora ¿qué hacemos????? Menos mal, que yo tengo en Madrid a mi santa particular “Santa Carolina” (que atiende a todas mis plegarias) y, desde que la llamé, hasta que recibí el bañador, con gafas incluidas, pasaron 5 días, dándose la coincidencia de que otra amiga mía de Iberia pasaba por Tokyo esa misma semana.

Carol, tengo que agradecerte, una vez más, que seas tan agonías y, que lo hagas todo tan rápido y tan bien, que haría yo sin tu logística durante toda mi estancia aquí.

IMG_9564“Imagen de Santa Carolina”

Ya tenemos piscina y bañadores…, vamos pa´llá. En el mostrador de recepción, una maquinita como las de comprar tabaco, pero para sacar el ticket, de lo que vayas a hacer al polideportivo, que tienen mogollón de actividades (estuvimos viendo una clase de tiro con arco tradicional; los arcos y los alumnos eran de la misma edad, centenarios).

ticket piscinaMáquina expendedora de tickets!!

Conseguimos entendernos con la persona de recepción (después de un rato) y, nos dice que Jimena tiene que hacer una prueba para ver si sabe nadar. Sí que sabe, le decimos, pero tienen que comprobarlo ellos, por si luego ella va sola a la piscina, que no haya problema.

Prueba hecha y superada (y le dan gorro amarillo), podemos nadar. La primera sorpresa es que a cualquier hora(cuando estás nadando) a -10, tocan un silbato y todo el mundo sale de la piscina (menos nosotros claro, que no lo sabíamos y nos tuvieron que dar un toque).Durante 10 minutos,  entre 4 ó 5 revisan la piscina desde fuera y luego uno se tira y se bucea toda la piscina, buscará a alguno que se haya ahogado??, pero si desde fuera se ve perfectamente que no hay nada ni nadie. Deben ser las normas!!!!! Volvemos a la piscina y, a la siguiente hora a -10, otra vez lo mismo!!!! Y así cada 50 minutos!!!!

Otra curiosidad, pequeño detallito, no puedes jugar, saltar, salpicar, pararte a hablar, etc, solamente, nadar, nadar y nadar. No os cuento lo que cunde estar nadando durante 50 minutos sin hacer el idiota.

En los vestuarios, tienes secador, jabón… y una maquinita (que tampoco sé si las hay en España) que yo desde luego no conocía, para secar tu ropa de la piscina y no llevártela mojada; a Jimena le encanta, mete, seca, saca y otra vez!!!!!

Piscina 3

Y es gratis!!!!

Después de tan solo dos días yendo a la piscina, Jimena ya ha pillado un papiloma, pero esa es otra historia….

 

 

 

Aunque no lo parezca, ellos también lloran!

Después de la experiencia que os conté la semana pasada, empiezo a cambiar un poco el concepto que tengo de los japoneses (a negativo claro) y aquí vuelve a aparecer mi querido refranero español, para llamarme al orden; y esta semana toca el de: “Te dan una de cal y otra de arena”.

La semana pasada tocó “cal” y esta semana…. “arena”.

Ya sabéis que en la recepción de nuestro edificio tenemos a 5 ó 6 personas, que para mí son mi tabla de salvación (hablan inglés), ya que me ayudan siempre a todo. Pues entre todas ellas está Marina. Una japonesa muy simpática y muy agradable, a la que Jimena y yo decidimos enseñarle palabras en español y, ella a nosotras en Japonés.

El nombre de Marina, como podéis imaginar no es el suyo. Después de hacer intentos infinitos por recordar su nombre, fuimos incapaces, entonces entre ella y nosotras, decidimos que lo más parecido era Marina y, así la rebautizamos.

El primer acto de sensibilidad por su parte fue el año pasado en el mes de Junio, cuando mi amiga Sandra se volvía a Chile y yo, me quedaba más triste y sola que la una. Marina me acompañó a despedir a Sandra al taxi y, cuando yo lloraba como una magdalena desconsoladamente porque mi amiga se iba, ella hizo un amago de abrazo, como cuando abrazas a alguien con una enfermedad contagiosa (pero viniendo de una japonesa, fue muy reconfortante).

FOTO MARINAA mi lado, a la derecha, Marina.

Después tuvimos la fiesta de fin de año del edificio el día 30 de noviembre, donde confraternizamos con los vecinos y, ahí Marina, se encargó de presentarnos a los vecinos que ella consideraba interesantes (en realidad eran muy interesantes) y, alguno hablaba algo de español.

A las personas que trabajan en la recepción, no les permiten ningún tipo de relación personal con los residentes, todo estrictamente profesional, pero claro … el roce hace el cariño y, hace un mes, cuando estaba mirando el buzón, Marina apareció como un “ninja” detrás de mi, para decirme que se tenía que operar de la rodilla y que el día 3 de febrero era su último día de trabajo; quería que le diera mi mail para seguir en contacto, todo en una absoluta confidencialidad, y que por favor, no dijera nada, porque podía tener problemas con la dirección (después de su recuperación, trabajará probablemente en otro edificio).

Bueno, pues en contra de la cultura oriental, nosotras decidimos escribirle una tarjeta de despedida, donde le escribimos los 3, Jimena le hizo una pulserita y le compramos un detallito, sin la aprobación de Nacho, que nos decía que era ponerle en un compromiso.

A todo esto, se lo teníamos que dar a escondidas para que no tuviera ningún problema, pero nunca estaba sola. Así que, lo metimos en una bolsa y le dijimos que si nos la podía guardar en recepción. Al día siguiente, mediante mímica,  le dijimos que era para ella.

Después de dos días, nos la volvimos a encontrar y nos lo agradeció hasta el infinito, que le había encantado, que le había hecho mucha ilusión, que se había emocionado, que cuanto nos iba a echar de menos….

Y, llegó el día 3 que era su último día de trabajo. Cuando salimos por la mañana, nos estaba esperando para despedirse de nosotros. Nos abrazó a los tres y a Jimena le dio un regalito, que por educación a la cultura japonesa, no abrimos delante de ella.

Pañuelo japonesUn pañuelo precioso!

Y en la tarde del domingo, tiradas en el sofá Jimena y yo, viendo una película y vagueando, de repente, suena el telefonillo!!! Marina, que quería darnos el último adiós y preguntaba si podía subir.

Subió con una postal que nos había escrito y, cuando nos volvimos a abrazar (esto empieza a parecer ya mucho sobeteo para ser japonesa, verdad?), empezó a llorar como si no hubiera un mañana.

En ese momento comprendí, cuando estás viendo dibujos animados japoneses y lloran, son unas lágrimas enormes que salpican mucho.

Pues os juro, que lloraba igual. Claro Jimena se moría de la pena y le volvía a abrazar; cuanto más le abrazaba, más lloraba, hasta que le dije a Jimena, que lo dejara ya, que esto no tenía fin. No os lo creeréis, pero que mojó hasta el suelo.

Y, esta fue la bonita tarjeta que nos escribió:

Tarjeta Marina

La verdad, es que da gusto saber que uno va dejando un poquito de huella en el corazón de las personas.

 

Sin palabras!!!

Hay cosas en la vida, que a una le siguen dejando perpleja!! Y la historia de hoy es una de ellas.

Ya sabéis que los japoneses no son muy dados (por no decir nada) a invitarte a su casa. Y, en cuanto a invitar a los niñ@s a casa tampoco. Nosotros nos pasamos una buena temporada invitando a casa a dormir a amigas de Jimena y, hasta que la invitaron a ella, pasaron más de 6 meses; y sigue sin ser algo habitual, más bien esporádico, reducido a un “sleepover” en los cumpleaños.

De hecho, nosotros solo hemos estado comiendo o cenando en casa de los papás de una amiga de Jimena, que es mamá japonesa (desde luego no la típica) y papá alemán.

Yo estaba como loca por conocer una casa típica japonesa 100%, pero no había manera. Al  final, el que la sigue la consigue (o eso creía yo). Conseguimos por fin, que nos invitaran a cenar a una, en la que toda la familia es japonesa, qué emoción!!!!

Hay que concentrarse en los detalles previos, que para ellos son tan importantes!!!!!! Debemos llevar un regalito. Bueno, como tienen dos niños pequeños, les compramos dos muñequitos preciosos que Jimena elige y los envolvemos con mucho amor!!!! Y habrá que llevar algo para la cena! “Typical Spanish…” Pues como nos habían quedado turrones y seguro que no los han probado nunca, allí los llevamos, para explicarles otra curiosidad de nuestra rica cultura occidental (por cierto, se los comían a dos carrillos).

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Quedamos por la tarde para dar una vuelta con los niños. Fue una de esas tardes lentassss, aburridilla, de las que pasan sin pena ni gloria. No son muy habladores (los japoneses en general), les gusta disfrutar del silencio, todo muy tranquilo…, vamos, igual que nosotros.

Cuando se va aproximando la hora de la cena y nos disponemos a ir a su casa, aparece la primera sorpresa!!!! “Vamos a comprar la cena”, nos dice. Para alegría de Jimena, era Sushi lo que compramos.

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Llegamos a su casa, que por cierto, no nos la enseñaron. Solo vimos el salón que estaba conquistado por los juguetes de los niños y, en un ladito una mesa de madera, pegada a la pared, llena de fotos de los niños apoyadas, que no se quitaron para cenar. Pusimos lo que habíamos comprado, más una bandeja de arroz que habían preparado para comerlo envuelto en algas, más nuestros turrones.

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Y, aquí llega la traca final!!!! Preparados??????????? Nos dicen que les tenemos que pagar la mitad de la cenaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Os imagináis mi cara???

Los que me leéis desde el principio os acordaréis que vivimos una situación similar al principio, cuando nos invitó un japonés a la inauguración de su restaurante español y antes de entrar, también nos cobró la entrada!!!

Moraleja: no es lo mismo decir: te invito a mi casa para cenar que, te invito a cenar en mi casa. Aquí está claro que el orden de los factores si que altera el producto.

Ahora, las costumbres orientales dicen que tenemos que devolverles la invitación (por llamarlo de alguna manera, porque de invitación no tuvo nada) y, qué!!!, les cobro, la mitad del cocido????? En lugar de hacer lo mismo que ellos, aprovecharé esos magníficos silencios que hacen ellos para explicarles, que en España cuando se invita, se invita de verdad a todo y, que se queden tranquilos porque el cocido les va a salir gratis. Nosotros tenemos mucho que aprender de ellos, pero algo tendrán que aprender ellos de nosotros, no??? Y, de eso me voy a encargar yo!!!

Y para terminar, quiero aprovechar para felicitar a una de mis más fieles seguidoras, además de prima, que todas las semanas es la primera en leerme desde París y escribir siempre algo, porque el pasado sábado fue mamá por segunda vez de un niño precioso!!!!! MUCHAS FELICIDADES LORENA!!!! Y, felicidades al papá, hermanito, abuelos, tíos y prima.

 

Nochevieja en Tokyo!

Si en España ya es difícil encontrar un sitio para cenar el día de nochevieja para un grupo de 14 personas, a gusto de todos, que se ajuste al presupuesto del grupo, con diferentes menús y que admitan a menores, imaginaros en Tokyo, que ni siquiera celebran  la navidad. Y, vosotros pensaréis, que en una ciudad de mas de 30 millones de habitantes tiene que haber sitios para ir a tomar una copa y, efectivamente haberlos haylos; pero es complicado buscar un restaurante para cenar a la hora española y, que admitan niños a partir de ciertas horas y, teniendo en cuenta que en Tokyo (y Japón en general), del 29 de Diciembre al 3 de Enero, se convierte en una ciudad fantasma. El 90% de los establecimientos (tiendas, restaurantes, supermercados…) permanecen cerrados.

Así que tuvimos que hacer una ardua labor de investigación. Primero preguntamos a los autóctonos, los cuales nos miraban con cara de sorprendidos para decirnos que se cena en casa y después van a los templos para hacer sus peticiones para el próximo año; está claro, que esta no es la idea que teníamos nosotros en mente.  Después preguntamos a los españoles que conocíamos y, resultó ser que somos unos “raritos” ya, que los españoles se van a España a pasar estas fechas tan entrañables y familiares.

Los días iban pasando y la situación se complicaba. Pues algo tendremos que encontrar!!!! Como buenos españoles, tesón y ahínco no nos falta a la hora de buscar juerga; algo aparecerá. Y apareció!!!!!

gonpachiEl famoso restaurante gonpachi

Los frikis de Tarantino, ya sabréis que se trata del restaurante donde se grabó la famosa pelea de la película Kill Bill 2, creo (yo no he visto la peli). Pues queridos frikis, os voy  a destrozar otro mito, NO SE GRABÓ AHÍ!!!!!, sorry para el que no lo supiera. La realidad es que Tarantino estuvo allí cenando y le gustó tanto, que se inspiró en el restaurante y lo recreó exactamente igual en un hangar en EEUU.

Pero bueno, el restaurante está genial, mucho ambiente y, cenamos estupendamente (comida japonesa, por supuesto).

Éramos una mesa de lo más variopinta, formada por españoles, americanos y alemanes!

Y la mesa de las nuevas generaciones (nuestros retoños), que vienen dando fuerte.

Ilusos de nosotros, explicamos al restaurante, sin éxito, nuestra tradición de recibir el año tomando las 12 uvas (teníais que ver su cara de asombro). Nos dijeron que ellos nos ponían un racimo de uvas a cada uno (sin garantizarnos el número de uvas, podían ser 15, 8 ó 12) al módico precio de 15€ por racimo, a lo que nos negamos claro está, porque además del astronómico precio del racimo, aquí las uvas tienen el tamaño de bolas de futbolín!!!!

Y, recibimos el año así, en un país en el que nunca me hubiera imaginado no solo el no pasar un fin de año, sino el vivir en él y con la parte de la familia que siempre está más lejos. Gracias por venir (Juanpa, Jenn, William, John Paul y Nico); sin vosotros no habría sido igual de especial.

 

En cuanto recibimos el año, eso si, se apresuraron a traernos la cuenta y a invitarnos amablemente a que nos fuésemos a casa. Cosa que les costó lo suyo, porque con lo sociables que somos los españoles, mientras salíamos entablamos conversación con el relaciones públicas del restaurante que era latino; nos tomamos una copa con un grupo de españoles que estaban por allí…

Y, como dice el refrán: “mujer precavida vale por dos”, yo me vine en la maleta con mis botecitos de uvas envasadas y, a las 8 de la mañana de Japón (12 de la noche en España), a toque de corneta, levanté a todos de la cama, sintonizamos TVE y, nos tomamos las uvas a la misma hora que todos vosotros. Celebramos 2 veces la entrada del año nuevo.

Y, ojalá el 2019 sea igual de bueno que el 2018. El listón está muy alto!!!!!

 

 

 

 

 

Carnet de conducir!!

Os tengo que contar la experiencia porque si no reviento. Antes de venirnos a Tokyo nos sacamos el carnet de conducir internacional y, ahora digo yo: pa´queeee!!!!! Aquí no sirve pa´naaaaa!!!!!, pero no lo sabíamos.
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Iban pasando los meses moviéndonos en transporte público y no veíamos la necesidad de alquilar un coche. Pero en nochevieja venían mis cuñados con mis sobrinos a Tokyo y, después queríamos ir a esquiar. En total 8 personas. El tren para tantos, resultaba carísimo, así que decidimos alquilar coche. Aquí nos dimos cuenta de que nuestro estupendo carnet internacional no servía para nada y, gracias a las redes sociales, nos empezaron a informar de los trámites a seguir.

El primero de ellos era ir al JAF (Japan Automobile Federation). Allí vas para que te hagan una traducción al japonés de tu carnet de conducir y, al día siguiente volvías a recogerlo. Hasta ahí todo bien; la japonesa de la ventanilla era muy amable y además hablaba inglés, con lo que todo fue bastante bien; te daba un numerito y te decía a qué hora tenías que ir al día siguiente. Nuestra hora: 13:00.

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Dado mi sentido de la orientación, decidí ir con bastante tiempo de antelación, por si me perdía, cómo así fue, me perdí, pero no pasa nada porque estoy acostumbrada, no es porque esté en Japón, es algo que me acompaña, cómo mi ADN; pero aún así, llegué con media hora de antelación. Le entregué el número que nos había dado y después de mirar en un cajón (y, mirándome con cara de decir: ¿no ves que nos son las 13:00?), me dijo que no había llegado y que tenía que esperar hasta las 13:00 horas. Me senté enfrente de ella y, la sala estaba vacía. Pasaron 5 minutos y llegaron los expedientes, cogió el mío y se lo puso en su mesa. Yo pensando que me iba a llamar, pues no, no!! A las 12:55, me acerqué a ella, se miró el reloj y me dio mis papelitos (los mismos que yo había visto que dejaba en su mesa 20 minutos antesssss) y, me sonrió amablemente.

Al día siguiente, teníamos que seguir con los trámites. Os diré que entramos de día, y, salimos de noche y sin comer.

Empezamos por ir a la oficina de licencias de conducir, que tienen un horario muy curioso, de 08:00 a 11:00 y de 13:00 a 15:00. Allí el funcionario de turno bastante malhumorado, nos dice que nos falta un papel, parecido al empadronamiento, que justifique que somos residentes y, nos manda a otra oficina a 15 minutos andando (y lloviendo) y, que rapidito!!!! para dejarlo solucionado hoy. Todo esto, con todos los papeles en Japonés, él, con su bajo nivel de inglés y nosotros, con nuestro bajo nivel de japonés. Esto, contado tiene su gracia, cuando lo estás viviendo, no tiene tanta, porque entre otras cosas, puedes estar firmando tu sentencia de muerte sin enterarte y, además, lo haces con la mejor de tus sonrisas.

Nos vamos a la siguiente oficina a por el papelito. Tardamos en hacernos entender con la funcionaria de turno, muy predispuesta ella, pero el idioma es el idioma. Nos da un impreso que intenta ayudarnos a entender; durante este proceso llama a otras dos funcionarias para ver si entre todos nos entendemos (al más puro estilo de El camarote de los hermanos Marx). Yo ahí, tengo que decir que perdí un poco los papeles. Menos mal que Nacho tiene paciencia por los dos!!! Conseguimos rellenarlos, por fin!!!! De ahí a coger papelito con numerito y a “esperar”. A esperar aunque no había cola, da igual, el protocolo es el protocolo.
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Nos llaman enseguida (nada más poner el culo en la silla, ya que no había nadie), uy,   parece que esto va rápido. Nos recogen los papeles y, nos dan otro numerito (ahora tienen que hacer los papeles), ya no va tan rapidito. Después de esperar un ratito, por fin!!!! Nos dan el certificado (previo pago), que bien!! y, al leerlo, SORPRESA!!!!, Nacho tiene su certificado a su nombre y en el mío también aparece su nombre como “machito ibérico” y, yo como soy mujer, aparezco cómo dependiente de él, manda h—-s.

Nos volvemos a nuestro funcionario gruñón. Nos recoge los papeles y, nos manda a hacernos las fotos, menos mal, que el fotomatón está ahí mismo. Nos hacemos 6 fotitos cada uno, de las cuales, solamente necesitan una (espero que el resto me sirva en Madrid para renovar el DNI). De ahí, nos manda a la ventanilla de al lado a poner un sello (y a pagar nuevamente).
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Volvemos (dónde está la cámara oculta, tanto ir y venir????) y, nos señala una máquina que hay a nuestro lado ( a modo de cajero automático); nos dice que pongamos una contraseña de 4 dígitos y, lo repitamos 2 veces (todo esto contado es largo; pues imaginaros sin entendernos con ellos, solo usando la intuición y el poco sentido común que hay entre las dos culturas y, sale impreso un papelito, BINGO!!!!  con los 4 números que habíamos puesto.

De ahí nos manda a un cuartucho (como zulo estaría mejor descrito), para hacernos la revisión de los ojos, en japonés!!!! Pasamos los dos juntos y a mi me dicen, que me quede en la puerta a esperar mi turno. La prueba es mirar a través del aparato donde salen unas cuantas letras “C”, y la que se ilumine, con el dedo tienes que decir para que lado tiene la abertura. Después te ponen unas luces de colores y tienes que decir el color que se ilumina. Aquí Nacho se atascó, porque no le entendía y, le dijo que se quitara (no de muy buenas maneras) y me puso a mí, que tuve la intuición de mi parte y, adiviné lo que quería el buen señor y, así después lo pudo hacer Nacho.

Tengo que decir, que a partir de esta experiencia surrealista de conseguir un carnet de conducir en Japón, no tendremos trámite administrativo que se nos resista con la Administración Pública en España.

Pero bueno, aquí, no os penséis que acaba la cosa. Ahora nos mandan a otra planta con el mismo numerito a esperar una hora, hasta que salga en la pantalla nuestro número. Pasada la hora, sale nuestro número!!! Por fin, nos dan el carnet de conducir japonés, que como no quieren entender que el español, lo tenemos hace un chorro de años, y no somos capaces de que lo entiendan, por más que se lo expliquemos, nos dan un carnet de conducir de principiantes y, quién vuelve a discutir con ellos???? Yo desde luego no??? no me quedan fuerzas!!!!

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Con el carnet en la mano (chulo la verdad?), nos disponemos a abandonar el edificio, NOOOO!!!! nos está mirando, bueno mirando no, esperando otra funcionaria, para quéeee!!!!!, ya no más por favor!! que nos lleva a otra maquinita como la de abajo de los 4 numeritos y por mímica nos dice que pongamos en una parte nuestro flamante carnet y volvamos a escribir 2 veces, los 4 números anteriores, para así comprobar que todo lo que está en el carnet de conducir está bien. SIIIII, está bien, nos podemos ir??? Ya hemos acabado este periplo y nos vamos a la calle, anda!!, ya no llueve pero es noche cerrada.

img_3764 - copiaDe vuelta, tan contentitos con nuestro carnet de conducir!!!

Aunque hayamos perdido un día, nos hayan desquiciado lo nuestro y nos hayamos sentido impotentes, porque es imposible comunicarte verbalmente con ellos, tengo que decir, que esto en España, no lo hubiéramos solucionado en un día y menos si eres “gaijin” (extranjero) cómo nos llaman ellos aquí. Así que cómo dice el refrán: “aún nos tenemos que dar con un canto en los dientes”, por haberlo conseguido.

P.D: Dos días antes de ir a esquiar, llamamos a la empresa de alquiler de coches, para confirmar que el coche tenía ruedas de invierno para la nieve (es lo que utilizan aquí en lugar de cadenas) y, bingooo!!!!!, no las tenían, ni posibilidad de ponerlas. Así que, después de toda esta historia, fuimos y volvimos los 8 en tren!!!!! Reiros, reíros…

 

15 de Enero de 2019!

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Akemashite omedetoo gozaimasu!!!, o lo que es lo mismo: FELIZ AÑO NUEVO!!!

Ya estamos de vuelta en Tokyo después de unas navidades un poco estresantes y cómo se suele decir: hogar, dulce hogar.

Hoy hace exactamente un año que iniciamos nuestra andadura por tierras japonesas. No hemos cambiado físicamente (alguna arruguilla más), no se nos ha alisado el pelo (bueno Nacho, tiene menos) y comemos algo más que arroz.

¡¡Un año  entre el adiós del aeropuerto y las otras dos!!

Toca hacer balance de un año que ha sido una montaña rusa de emociones y experiencias. Por su puesto, que ha sido y sigue siendo más que positivo, en todos los aspectos, aunque haya habido veces que la comunicación fuese imposible y pierda los papeles de pura desesperación.

Uno se da cuenta de todo lo que hay por ver, descubrir y aprender fuera de nuestro zona de confort; de la capacidad de adaptación que tiene el ser humano: ya tomo comida japonesa y no me importa, incluso algunos platos hasta los disfruto (no muchos). Te acostumbras a que a las 4:30 de la mañana sea totalmente de día, a ir por la calle y no entender nada, ni a nadie y que no te importe…

No nos costó adaptarnos al país. La verdad que nos lo pusieron todo muy fácil y, además, tenemos la suerte de estar viviendo la cara amable de Japón. Entre eso, nuestro espíritu aventurero y, que la ignorancia ya sabéis que es muy atrevida, pues que estamos divinamente.

También nos hemos dado cuenta de toda la gente que nos “quiere“. Puntualizo, “que nos quiere visitar“, je, je, a juzgar por todas las visitas que estamos recibiendo. No sé, si es que nos echan mucho de menos, o que es una ocasión única para aprovechar y hacer turismo en Japón. Me inclino más por la segunda. Es broma; los que tenéis ya el billete comprado y estáis por venir, no os sintáis culpables, porque yo haría lo mismo. Los que aún no tenéis billete y queráis venir, primero hay que consultar la disponibilidad (esto no es broma).

Primero, nos visitó nuestra amiga Gracia, fue la primera valiente, que prometió y cumplió cómo una campeona.

Después en avalancha y todos juntos, las amigas de Jimena. Nos juntamos 16. Tres grandes amigas del cole de España de Jimena con sus familias. Lo pasamos genial. No son sólo amigas de Jimena, ya que hemos tenido la gran suerte de congeniar los padres  y tener una gran amistad también. Desde aquí les doy las gracias por el esfuerzo de hacer ese gran viaje, todas las familias juntas, para que Jimena viera a sus amigas.

Después vino otra valiente sola, Begoña. Unos días muy productivos, ya que visitamos cosas nuevas para mí; me hinché a ver tumbas (esto solo se hace por una amiga, que lo sepas!!!)

Y, terminamos el año en Tokyo, tomando las uvas a las 8 de la mañana de Tokyo, 12 de la noche en España, sintonizando TVE por internet, con mis cuñados,  Juanpa y Jennifer y mis sobrinos, William, John Paul y Nicolás.

De vuelta al balance del año, es un país donde prima la espiritualidad, donde aprendes que, no por correr más, haces más cosas.

El respeto y el espacio personal es fundamental para ellos. Si están resfriados se ponen mascarilla para no contagiar al que tienen al lado. Ahora, si no tienen mascarilla, ves a algunos, sacarse los mocos, mirarlos con amor y pa´dentro, que todo alimenta.

Son tremendamente supersticiosos. Sufren de “tetrafobia” (fobia al número 4), porque su pronunciación suena muy similar a la palabra “muerte” en japonés; esta es una, de entre las miles que tienen.

También hay contrastes inexplicables. Está mal visto sonarse los mocos en público, es de mala educación. Sin embargo está bien visto comerte unos fideos y sorber haciendo ruido hasta que te suben al cráneo, o quedarte dormido en las reuniones de trabajo

Se bañan desnudos en los Onsen (baños termales), pero luego van vestidos como monjes.

En contraposición, son tremendamente respetuosos, las ciudades están limpias y cuidadas al máximo, el silencio en las calles, metro, aeropuertos, se agradece. Hay muchas costumbres que deberíamos aprender de ellos; hay otras a las que es difícil acostumbrarse. Pero sumando lo bueno y lo menos bueno, es un país fantástico, que nos está brindando la oportunidad de conocer y poder profundizar un poco en sus costumbres y su modo de vida. Volvería a vivir esta experiencia una y cien veces más.

Y, mientras seguimos disfrutando de Japón, os lo seguiré contando todo, aunque ya el factor sorpresa, no me lo encuentro cada día a la vuelta de la esquina, gracias a Dios, pero espero que os sigan gustando y arrancando alguna sonrisa mis post.

Os adelanto, que en el mes de abril se produce por primera vez en Japón, la abdicación del emperador actual en su hijo y, nosotros vamos a estar aquí para vivirlo y para contároslo a vosotros.

 

No solo en Japón hay frikis!!

La última semana de noviembre, he tenido la visita de una buena amiga de Madrid. Todos tenemos amigos que provienen de distintas situaciones; del colegio, de la universidad, de un curso… Pues mi amiga viene de mi último trabajo (que por cierto, fue lo único bueno que saqué de el). Fuimos compañeras  durante varios años y, después hemos seguido manteniendo la amistad.

Ha sido una semana estupenda. Nos hemos puesto al día hablando cómo cotorras, nos hemos reído un montón y sobre todo, hemos hecho turismo y, hemos caminado más que Forrest Gump.

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Para empezar, tengo que agradecerle toda la comida que nos ha traído, que eso ya es un puntazo para esforzarnos en tratarle mejor y en reforzar nuestra amistad, je, je, porque andábamos muy justos ya de reservas…

Comenzamos haciendo turismo y, visitando lo que todo turista no debe dejar de ver cuando viene a Tokyo y, que yo, lo tengo ya grabado en la retina, porque es la cuarta o quinta vez que lo veo, pero que me encanta, porque cada vez, descubres algo distinto y, porque pienso, que cuando vuelva a España, no lo volveré a disfrutar. Así que, que sepáis, los que habéis venido y, todos los que estáis por venir, que no me importa en absoluto repetir los sitios y haceros de anfitriona, porque cada vez los disfruto de una manera diferente (siempre y cuando vengáis con provisiones, claro está!!!).

Ha sido una semana dónde el otoño estaba en su pleno esplendor. La ciudad, que tiene muchísimos parques estaba preciosa, con todos sus colores y una temperatura ideal.

Y, entre el buen tiempo que hemos tenido, lo bonito del otoño y, la decoración navideña de las calles, qué más se puede pedir????

Pues sí, se puede pedir algo más. No tener una amiga FRIKI, y yo no lo sabía!!!!! Después de ver lo fundamental de Tokyo (Shibuya, Omote-Sando, Skytree, los templos más representativos, los jardines del Emperador, paseo en barco por el río…), se me empezaban a terminar los recursos (además yendo 2 personas solamente y madrugando, no veáis si cunde el día). Entonces le pregunté si quería ver algo especial y, claro está, me dijo que sí. Pero a que nos sabéis que es lo que quería ver, porque le encantan!!!!!!  LOS CEMENTERIOS!!!!!

A mí, desde luego, no es un sitio que me guste frecuentar y,  menos para hacer turismo, pero como buena anfitriona, cogí  a mi inseparable amigo Google y me puse a buscar… y encontré el cementerio más grande de Tokyo y, allí que nos fuimos, al cementerio de Yanaka.

La zona resultó tener más de 300 templos pequeñitos, cada uno con su cementerio particular. Es decir, que he visto templos hasta hartarme, para una larga temporada y, tumbas ni os cuento, miles y miles. Ya os podéis imaginar, que no había ningún turista claro, bueno, ni japonés tampoco, por lo menos vivo.

Aquí os dejo alguna muestra de la infinita variedad que vi.

A los muertos, les dejan comida y bebida; de hecho, había varias tumbas con botellas de Sake (eso sí, vacías); no sé si se las beben cuando van a ver a sus difuntos (y dejan la botella allí) o, que le daban a la botella cosa fina (y por eso han acabado allí).

Llama la atención, que la mayoría de las tumbas tienen unas tablas de madera que parecen esquíes, se llaman Sotoubas, donde escriben frases en japonés y sánscrito. Ponen una a los 100 días del fallecimiento, al año, a los 7, 13, 23, 27 y 33 (los años siempre impares, seguro que es por alguna superstición, de las miles que tienen); con lo cual no es muy difícil saber hace cuanto tiempo aproximadamente hace que han fallecido. Esta aclaración va para mis amigos Jerome y Carolina, que vimos muchas en un templo en Kamakura este verano y no sabíamos lo que representaban.

Encontramos un templo con las estatuas de 6 niños muertos (la de la izquierda, es mi amiga, cómo os podéis imaginar). Bueno, pues agarraros que vienen curvas!!!! En Japón, todos los niños que se mueren, según ellos, van al infierno, por el sufrimiento que causan a sus padres por morirse!! Qué tal se os ha quedado el cuerpo???

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Bueno, nos dejamos de temas macabros y, pasamos a otra frikada. Teníamos que visitar la zona  Animé, que es la zona de entretenimiento, donde encuentras todo tipo de cosas relacionados con los manga (historietas japonesas). Después de visitarla por la noche, para ver el derroche de luces de neón, nos enteramos que hay una zona animé para público masculino y otro para el femenino. Dónde caímos nosotras????? Está claro, en el masculino. Cientos de tiendas de comics, figuritas, consolas y un exceso de tiendas pornográficas, todas ellas llenas de hombres y nosotras dos. Tampoco os creáis que nos amedrentamos, ya que estábamos allí, había que verlo todo. De las últimas no os pongo fotos, porque incluso, había cosas, que no sabía lo que eran (la clase de objetos erótico-festivos me la debí saltar en el cole).

Además, en las aceras, cada 15 metros, había una chica (que ninguna pasaba los 16 años) disfrazada de Lolita, cómo reclamo, para que los hombres entraran a las tiendas. Digo a los hombres, porque solo se dirigían a ellos. Nosotras vimos más de 30 y, ninguna se animó a dirigirnos la palabra.

El resumen de la semana es que he visto más templos, que iglesias en España en toda mi vida; que he comido más comida japonesa, que en 11 meses en Japón, pero sobre todo,  que he disfrutado muchísimo de la compañía de mi amiga, que aunque es una friki (desde el cariño), se hace querer. Bego, gracias por la comida, tu visita, por la comida otra vez, je, je y, el resto de nuestras andanzas de tu estancia aquí, se queda para nosotras. Da gusto ver pasar el tiempo y, saber que las amigas siguen ahí.

Para los interesados en Japón y, para los que vais a venir os dejo un par de enlaces de Tokyo para que le echéis un ojo.

Turismo en TokyoCosas esenciales de Tokyo

Y, con este blog, me despido de vosotros hasta el 15 de Enero de 2019. Espero que paséis unas “felices vacaciones o en familia”, y que empecéis con buen pie el nuevo año.

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¡FELIZ NAVIDAD PARA TODOS!

 

Peculiaridades de Japón. Parte III

Sigue pasando el tiempo y nosotros seguimos sorprendiéndonos de las cosas que nos cuentan y las que vemos por la calle.

Entre nuestra casa y el trabajo de Nacho, está el Parque de la Princesa, con sus arbolitos y su Templo. Hasta ahí todo normal. Pues hace unos días, en la oficina, recibieron un mail dónde la empresa les comunicaba por orden de la Policia de Tokyo, que se iba a celebrar una fiesta Real en los Jardines y que durante dicha fiesta, las ventanas que daban justo al jardín, tenían que estar cerradas y no se podía mirar por ellas. Para empezar, esto es justo lo que  le tienes que decir a un español, para que haga todo lo contrario, o no??

Cómo no dan más explicaciones, uno comienza a divagar el porqué de tal chorrada, llegando a la conclusión de que debe ser por razones de seguridad y, aquí, cómo son tan obedientes, se ciñen a las reglas y, si se lo mandan, lo hacen y ya está. PUES NO!!!!!!!, no era por razones de seguridad. La tradición dice que no se puede mirar al emperador, o príncipes desde arriba (antiguamente se agachaban y le miraban a los pies) por temas de jerarquía y, como los edificios son más altos, lo prohíben.

AKASAKA

Un día que estábamos de excursión, no recuerdo dónde (parezco mi abuela…), fuimos los tres al cuarto de baño a la vez y, salimos los tres con el móvil en la mano, cara de alucinados y la misma foto!!!!!!.
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No te permiten fumar, ni  dejar basura, ni utilizar de forma incorrecta la taza del baño, tampoco te permiten que te lleves el papel higiénico (esto debe ser para los turistas, porque ellos no tienen imaginación para hacerlo), pero lo mejor de todooooooo, es que no te permiten pescar!!!!!! Por Diooosssss, pescar el qué!!!!! Lo más grave  es que si lo ponen es porque a alguien se le ha ocurrido????? Y si se le ocurrió a alguien, sería que pescaría algo??????. Da que pensar desde luego, que estés tú sentada plácidamente en el baño, además aquí que te recreas ahí sentada, con eso de que está calentita y sus múltiples chorritos y, de repente, sin pedirlo… algo te acaricia el culo o te da un mordisco en zonas tan sensibles…

Y, seguimos con las notitas de las autoridades japonesas en los baños públicos:
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Este cartel, te lo encuentras a tu izquierda según te encuentras sentadita (creo que no hace falta que sea más gráfica),y viene a decir algo así, cómo que no tires la colilla del cigarro (aunque está prohibido fumar en los baños), dónde indica la flecha, pero no dice nada del resto del cuarto de baño!!!! entonces????? Pues en algún momento el funcionario de turno se ha encontrado una colilla ahí tirada, pero no en otro lado, justo ahí, y casca el cartelito. ¡¡¡ ELLOS SON ASÍ !!!

Y, otro más, que me he encontrado en el baño del metro. Cómo podéis ver, soy una asidua de los baños públicos (será la edad??), pero es que en este país da gusto usarlos.
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En este, directamente te dicen que tu basura, la tires en tu casa y, no se la dejes ahí a ellos, entre otras cosas porque la tendrías que dejar en el suelo, porque en papeleras no se gastan ni un duro (bueno ni un yen).

Salimos ya de los baños y hay una cosa curiosísima y que se ve con bastante frecuencia. Ya sabéis que aquí desde los 5 años los niños van y vienen en el metro solos al colegio, cargados como burros con la mochila de los libros, la bolsa de la comida, el paraguas…, pero qué me decís de los perros??, que conste que me encantan y en mi niñez siempre tuve perros, pero…

 

Van en su carrito, con sus juguetes, su abriguito y hasta zapatitos, que os parece??? También es cierto que aquí es más caro tener un perro que un hijo, así que pensarán que requieren más cuidados.

Y, para terminar, os voy a poner otro cartelito del metro. Me estoy dando cuenta, que me paso el día en el metro, parezco un topo.

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En este cartel, te dice, que es una estación de metro muy concurrida. Y como tú no sabes pensar!!!!, pues ya te digo yo, que te pongas en fila y ponte en la puerta del vagón más cercana a tu salida para que no entorpezcas el tráfico de gente cuando salgas del metro.

La verdad, que todas estas cosas te dan una idea de lo autómata y poco proactiva que es esta cultura.