Funciona el correo en Japón??

Para los que aún somos nostálgicos del papel, nos gusta seguir abriendo el buzón y encontrarnos algo más que publicidad, facturas o cartas de los bancos, todo ello, por cierto, ininteligible para nosotros. Nos gusta encontrarnos con una carta (escrita en cristiano), con la dirección puesta a mano y con su sello; si además, llega de España, la ilusión es máxima. Esta introducción es para ver si os dais todos los conocidos por aludidos, porque no nos escribe ni DIOS!!!!!!

Ya sé que ahora con las redes sociales , hablamos más, incluso a diario,  las noticias son inmediatas, enviamos fotos, videos en directo, pero el gustito que da recibir una cartita o una postal de vez en cuando, no es comparable con Facebook o WhatsApp.

Los que me seguís desde el principio, os acordáis todo lo que tuve que luchar para que pusieran mi nombre en el buzón?? (solo querían poner el de Nacho), debía ser una premonición, porque ahora digo “pa´que!!!!”, si no me escribe nadie!!!!

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Nuestra experiencia enviando cartas es bastante nefasta. De 8 que hemos enviado, solo han llegado 2, con mucho retraso y,  aún así no me resisto a seguir enviando postales en los cumpleaños; las recibirá alguien????

Buzones japoneses

Sin embargo, para mi desgracia, ya se encarga el gobierno japonés de escribirme largas y continuas cartas, que entre que ellos no se explican y yo que no les entiendo, para hacer una gestión, nos cuesta unas 7 u 8 cartas (y eso con la ayuda de mis amigas de la recepción y Google translate). Si no les conociera, pensaría que quieren amargarme la existencia o reírse de mí, pero no es así.

Cuando envías cartas, te ofrecen distintas modalidades: hay una por barco (funabin), que tarda mucho y dos por avión (kokubin) (una tarda más que otra), no preguntéis porqué, no he conseguido descifrarlo, pero en mi  caso, deben naufragar o desaparecer “quién sabe ande” y, eso que siempre les digo el más rápido (claro que aquí el concepto de “rápido” está bastante distorsionado). Pero el caso es que no llegan!!!

En sentido contrario, creo que funciona bastante mejor, hacemos la prueba????? je, je. Hemos recibido una carta y dos paquetes!!! qué ilusión por favor!!!, los de los paquetes habéis pasado a la lista de “mejores amigos”, que lo sepáis.

Sé que en sentido contrario funciona mejor, porque a la semana de ver en las noticias la convocatoria de nuevas elecciones en España, teníamos en nuestro buzón, las respectivas cartitas del INE, explicándonos como teníamos que proceder para solicitar el voto por correo, cosa que hicimos de forma “ipso facta”.

Tiene su gracia, porque ahora con la preparación de los Juegos Olímpicos, se han liado a hacer series de  sellos, que nosotros, por supuesto, hemos comprado religiosamente, no por colaborar con el Estado, sino que quizás dentro de 30 años Jimena los pueda vender por una pasta y así aprecie su estancia de estos años en Japón.

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Sé que mi amiga Carolina, después de ver los sellos, tiene una pregunta; pues la respuesta es: “no lo sé”.

Las oficinas de correos en Japón no se limitan solamente a lo que su propio nombre indica. También es un banco muy potente, el tenedor de pensiones de los japoneses, tienen seguros…

La oficina de correos de nuestra zona

No en todas las oficinas lo pone en caracteres latinos; pero ahora que ya sabemos algo de Japonés por las clases y porque el día a día nos obliga a ello, sabemos que hay un kanji que es una “T” con una rayita en horizontal encima (lo podéis ver a la izquierda en la  siguiente foto en rojo), que significa “oficina de correos”.

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Además, en este país, en cualquier rincón, improvisan y ponen un pequeño altar, haciendo ofrendas o adorando a algo; desde luego no debe ser implorando un buen funcionamiento del servicio de correos!!!!

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Mi siguiente reto, es votar por correo; aunque para ello, aún me queda recibir desde España las papeletas para poder hacerlo.

Y, con esto me despido hasta el día 16 de abril, donde os contaré nuevas cosas, ya que este mes de Abril, viene cargado de muchos eventos, visitas  y sorpresas.

 

 

¡¡¡¡Nos vamos al fútbol!!!!

 

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¿Qué si me gusta el fútbol? Pues no, ¿ni un poquito?, pues lo justo para incordiar a amigos y familiares cuando pierde el Real Madrid, que últimamente es bastante habitual, y me está dando mucho juego, je,je.

¿Y para que voy al fútbol en Japón?, pues para ver el ambientillo; nos costaba imaginarnos a los japoneses animados, porque las entradas eran baratas y porque jugaba Fernando Torres, que ha cambiado el Atlético de Madrid por el Sagantosu de Japón. Últimamente hay desbandada de jugadores españoles a tierras niponas, se ve que lo pagan bien.

El caso es que para entrar en materia os contaré que el partido que íbamos a ver era Tokyo contra Sagantosu (este era el nuestro para animar a Fernando Torres) de primera división y que se jugaba en Tokyo a las 2 de la tarde. Pero…,  empiezan las anécdotas y las coincidencias; estos japoneses son tan ordenados que al mismo tiempo y hora que se jugaba este partido de primera división en Tokyo, se jugaba otro Tokyo contra Sagantosu de segunda división, pero a 300 km, de Tokyo. Adivináis para qué partido compramos las entradas???? Efectivamente para el de segunda división.

Os podéis reir!!!, pero no sabéis lo difícil que es comprar cualquier cosa cuando nadie te habla en inglés y sobre todo  que lo compras  en una máquina expendedora que solo está en japonés y tienes que fiarte de tu ingenio, intuición y del traductor de Google. (A los que os estáis riendo, os quería ver yo en la situación…).

El caso es que incautos de nosotros aparecimos en la cola de entrada al campo y, ya vimos que la gente llevaba unas entradas diferentes, pero dijimos: “las habrán comprado en otro sitio”. Cuando llegamos a la puerta de entrada, atascamos la cola hasta que conseguimos entender que lo que nos decían era que teníamos entradas para el mismo partido, misma hora, mismos equipos pero de segunda división y a 300 km de donde estábamos (uf! va a ser que no llegamos!!!). Imaginaros el chasco que nos pegamos. Y ahora que hacemos???? Vuelta para atrás!!!!

Pues ya que estamos aquí, si hay entradas, compramos entradas y lo vemos!!!! Por lo menos, a Jimena esta segunda vez, le salió gratis!!!

A la izquierda las de segunda división y a la derecha las de primera!!!!!

Y, vuelta a la cola, claro!!! Como Torres era del equipo visitante, compramos las entradas para la zona de los visitantes. Cuando entramos estaba todo lleno, excepto, curiosamente una fila bastante cerca del campo. Además habíamos quedado con unos amigos y, pensamos: “genial, allí cabemos todos”. Esa fila vacía, tenía trampa!!!!, justo detrás estaban todos  los de los bombos (no era ni 1 bombo ni 2!! por lo menos 4!!) que no pararon de sacudir los bombos ni en el descansooooo!!!!!!!

 

Con ese ambientazo los 90 minutos de partido más el descanso.

Cuando salieron los jugadores, saludaron al estilo japonés, doblándose 90 grados hacia delante, incluido Fernando Torres.

Fernando Torres a la derecha

Los japoneses adoran a Torres y cuando vitoreaban su nombre durante el partido, pronunciaban tan mal que yo en lugar de “Torres”, entendía “córner”.

Una seguidora de Torres, que por supuesto no conocíamos, pero somos tan sociables!!!

Disfrutamos del partido, del ambiente y de la compañía:

Y, ver goles, también los vimos; 2 golazos en los 10 últimos minutos pero del equipo contrario!!!!

La conclusión del día es que los japoneses, cuando quieren, tienen sangre en las venas, pero la reservan para escasísimas ocasiones. Porque en el futbol, gritaron, cantaron y bailaron, como si no hubiera un mañana.

Y, mis queridos lectores, a partir de este post, las  publicaciones serán quincenales. Después de casi 18 meses viviendo en Tokyo, se impone la rutina de la vida diaria y las cosas que al principio nos dejaban con la boca abierta continuamente, han pasado a ser algo habitual y, como mi propósito con este blog es arrancaros una sonrisa cada vez que me leáis, lo voy a espaciar un poco, para poder seguir contándoos anécdotas divertidas.   Así que el siguiente post será el 2 de Abril.

Y, por último, felicitar a todos los papás (en especial al papá de Jimena), a los José y las Mari Jose (amigas, daros por felicitadas) y a mi cuñada Cris (tranquila que no voy a contar cuantos cumples), que hoy es su cumpleaños.

FELICIDADES A TOD@S!!!!!

 

 

Marie Kondo

Parece que todo lo oriental  últimamente está de moda, o a mí me lo parece, porque todo lo que hago me conduce a algo con raíces orientales.

Y, esta semana os voy a hablar de mi ultimo descubrimiento oriental que me tiene fascinada desde hace 2 meses.

Muchos, seguro que ya conocéis a “Marie Kondo” o también denominada “gurú del orden”. A mi me habían hablado de ella ya en España pero sin mucho éxito, no me parecía nada del otro mundo. Web Marie Kondo
Marie Kondo

Buscando una peli en Netflix, encontré que habían hecho una miniserie de 5 ó 6 capítulos, dónde enseñaba a familias americanas a poner en orden su casa y con ellos sus vidas, porque algunas de las familias parecían tener el síndrome de Diógenes.

Fue ver los capítulos y sentirme abducida por la magia del orden; era una maravilla lo que conseguía con todas esas familias tan desordenadas y tan caóticas.

Yo no me considero desordenada pero tampoco ordenada en exceso. Es decir, que si tengo una visita, procuro tener ordenado lo que está a la vista, pero los armarios es otro cantar y, siempre están dispuestos a que en el último momento abras la puerta y metas a mogollón por ejemplo, toda la ropa sin planchar.

El caso es, que decidí a animarme y probar con la ropa de Jimena. Yo soy mucho de tirar y no acumular los “por si acaso”, y Marie Kondo, dice exactamente lo mismo pero en bonito. Dice que vayas cogiendo prenda por prenda y que si sientes que te hace feliz la guardes y si no te hace feliz, que te desprendas de ella. Siiii, ya sé que suena cursi, pero me resultó muy útil para hacerlo con Jimena de forma divertida. Conseguí que se probará toda su ropa y desechar lo que no le gustaba o no le valía, que normalmente acabamos siempre discutiendo.

Y, este fue parte del resultado:

Todo super ordenado, no se arruga y ocupando la mitad del espacio que antes y, como dice Marie Kondo, así la ropa se da cuenta de que la tratas con amor. Con amor no sé, pero queda chulísimo.

Nacho  de antemano ya me dijo que la suya ni se me ocurriera. Seguí con la mía. Además de ocupar la mitad en el armario, tienes todo a la vista y por la forma de almacenarlo, no se arruga.

Con cajas de diversos tamaños y sabiendo doblarlo, hasta los pantalones y, con un solo golpe de vista, ves todo mucho mejor.

Estaba encantada de la vida, era una pasada!!!! Con la ayuda de Jimena, seguimos con el resto de las cosas, tal y cómo dice Marie Kondo: libros, CDs, papeles y demás cosas que hay en una casa. Qué bonito queda todo!!!!!

Pero tenía una espinita clavada. Nacho me había dicho que no tocara su ropa, y yo abría sus cajones, los comparaba con los míos y…….., y se fue de viaje un día y no me pude aguantar, se los ordené!!!!!!!

Aquí en Japón para dirigirte a alguien, dices el nombre y le añades siempre San (Nacho-San). Yo con Nacho lo tengo que hacer al revés, San Nacho, porque el pobre ni rechistó se resignó, me dijo con todo el sarcasmo del mundo, “queda precioso cariño!! cómo habré podido vivir toda mi vida sin el método Marie Kondo“.

Después lo comenté con una española que vivía aquí y, me dijo que ella era una fanática también y, a las dos semanas me regaló los libros escritos por Marie Kondo, que me los devoré en dos sentadas y, te enseña muchas cosas más, entre otras a hacer maletas con su fantástico método (si hay algo que odio hacer, son las maletas y eso que estoy mas que acostumbrada).
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Y, continuamos con los zapatos. No tenéis tod@s las cajas de los zapatos rotas por un lado de abrir para mirar que hay dentro porque ni se ve, ni te acuerdas???? Cha, chan!!!!!! Problema resuelto:

 

Y, después de todo esto, he frenado un poco este impulso enfermizo por ordenar las cosas, entre otros motivos porque aquí en Japón no tengo tantas cosas acumuladas como en España y porque como dice una amiga mía: “un día me vas a mandar una foto de Nacho y Jimena dentro de una caja”.

¿Sabéis que es lo más curioso? Que en Japón nadie la conoce!!!! ¿Os lo podéis creer? En recepción me veían aparecer día si, día también con cajas y me preguntaron que si estaba ya de mudanza. Cuando les dije toda natural: no hombre, es el método Marie Kondo!!! Se miraron perplejas y me dijeron que no sabían que era eso. Yo saqué el móvil para enseñarles fotos y videos y nada de nada. Les enseñé mis fotos de como quedaban las cosas y me sorprendieron diciendo que ellas lo hacían igual porque vivían en casas de 30 metros y no queda otra.!!!

Dentro de 2 meses os contaré si funciona o me he cansado de tanto doblar. Mientras tanto, que tengáis una feliz semana!!!!

 

Nos vamos de museos!

Desde hace tiempo, tengo una lista de museos para visitar en Tokyo, pero Jimena aún no le ha cogido el gustillo a visitarlos, así que tendremos que empezar por los que creemos que son más divertidos para ella y, parece que hemos vuelto a dar en el clavo.

e4e229c9-9474-4dac-9ce7-b4d4435f1925El primero de ellos Trick Museum in Tokyo

Es un museo chiquitito que hay en la bahía de Tokyo de pinturas en paredes y suelo con ilusiones ópticas; dependiendo del ángulo desde el que mires, se ven en 3D.

 

Chulo, verdad? Disfrutamos como enanos!!!!

Cuando entras no parece gran cosa hasta que te dan una pequeña charla de como tienes que mirar y hacer las fotos.

Hicimos magia, pero no conseguimos  desaparecer del todo, pero mola, verdad?

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Estas son las más llamativas. Entras en una habitación muy pequeña con inclinación y te hace parecer un gigante por un lado y pequeño en el otro extremo.

Con tal de hacer el ganso, cualquier excusa es buena!!!!

Qué me decís de esta???

Y, después de este museo y una buena comidita japonesa… seguimos a: Museo de cera en Tokyo:

Es uno de los museos de cera más famosos del mundo. No es tan grande como el de Londres o Madrid, pero es más divertido, porque puedes interactuar con las figuras de cera. Al entrar en el ascensor, nos encontramos con… Bruce Willis (el otro me lo encontré hace ya unos añitos).

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Jimena y yo, nos fotografiamos con todos los guapos que nos encontramos:

Entre otros nos encontramos con Albert Einstein, Leonardo Da Vinci, Tom Cruise, E.T…

Con un mito erótico, Audrey Hepburn en Desayuno con diamantes y un mito informático, Steve Jobs, fundador de Apple (por cierto que era muy alto).

Participamos en un concierto de una banda japonesa (sabe Dios quién son), e hicimos nuestros pinitos con el Rey del rock (Elvis Presley), Mickael Jacson y Beyoncé.

Desfilamos por una pasarela de modelos disfrazadas, de lo que os pongo solo una pequeña muestra, ya que las del ridículo las dejamos para nosotros.

 

Y, para finalizar os dejo una foto de Jimena con una artista y escritora japonesa muy famosa llamada Yayoi Kusama. Os recomiendo que la busquéis en internet. Tiene una vida y trayectoria bastante interesante. En la actualidad tiene 89 años y vive recluida en un psiquiátrico en Tokyo desde hace unos años por voluntad propia.

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Esta artista, tiene también un museo; es otro de la lista para visitar, ya os lo contaré, porque promete. El museo está ubicado entre el psiquiátrico donde vive y el estudio donde trabajaba; en una zona de marcha de Tokyo (eso dicen, porque la faceta de la vida nocturna no os puedo contar mucho).

Que disfrutéis de los carnavales, mis lectores españoles y, el resto feliz semana!!!

Ah!!!!! y  a mis lectoras femeninas:¡¡¡¡ FELIZ DIA DE LA MUJER TRABAJADORA!!!!

 

 

 

 

 

 

San Valentín!!

El año pasado ya os conté cómo celebraban los japoneses San Valentín. Este año os voy a contar, cómo lo hemos celebrado nosotros.

No es que nosotros seamos devotos de San Valentín (ni de ningún otro santo), pero cualquier excusa es buena para hacer algo especial. Además es nuestro segundo San Valentín aquí; ya le hemos dado la vuelta entera al calendario.

De unos años atrás hasta ahora, para esta celebración, tenemos una especie de “ménage à trois” con Jimena. Dice que no es justo que lo celebremos nosotros solos, porque ella también está enamorada de nosotros. Suena muy bonito y muy tierno, verdad???, lo mismo pienso yo, pero si alguien se hubiera ofrecido esa noche a quedarse con ella, no me lo hubiera pensado dos veces. Pero, no fue así, entonces nos vamos los tres enamorados a celebrarlo.

A Nacho le habían hablado de un restaurante italiano muy original. Así que sin indagar mucho más, decidimos hacer la reserva allí. El primer tropezón, fue que al llamar para hacer la reserva, no hablaban inglés (ya doy por sentado que aquí a la primera, no sale nada).Un restaurante italiano regentado por un japonés. Una vez más, el personal de recepción, se brindó amablemente a realizarla ellos (creo que en el fondo, les doy pena).

La originalidad del sitio, se debe a que solamente hacen dos tipos de pizza y nada más. Cuando nos hacen la reserva, nos dicen que solamente es para una hora, es decir, nada de largas tertulias ni sobremesa con tu postre y tu cafetito (tenía su explicación); cenas y te vas! Para los curiosos: Savoy restaurant.

Llegamos unos 10 minutos antes y tuvimos que esperar en la calle, que por cierto estábamos a “cero” grados, no os cuento el frío que hacía en la calle parados. Diez interminables minutos (nosotros y los que tenían la reserva a la misma hora) y, a las 20:30 horas, cómo si de ingleses se tratara, para dentro!!!! Previamente del restaurante habían salido el mismo número de personas que las que estábamos entrado.

Nuestra sorpresa es que el restaurante es para un total de 11 personas, alrededor de una barra (no hay mesas para comer) desde la que puedes ver como el cocinero japonés, no italiano, trabaja haciendo continuamente sus dos tipos de pizza, con su horno detrás.

Pero mirad la destreza que tiene cortando el ajo:

Nosotros sacábamos fotos y hablábamos con él, mientras esperábamos nuestras 3 pizzas y, cuando nos las sirvió, nos dijo que si podía hacernos a los 3 una foto antes de empezar. Nos quedamos un poco sorprendidos, pero le dijimos que sí. Mas tarde dedujimos, que la gente va allí y se pide una pizza para cada dos y, nosotros pedimos una para cada uno y, estaba alucinado.

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Lo mejor de la noche fue el regalito que nos había hecho Jimena:

¿Qué os voy a contar? Que se me cayó la baba, las lagrimas… y no sigo porque me pongo de madre insoportable y pedante, porque cómo digo siempre, no me pagan por ser una madre objetiva. En fin, que me encanta celebrar San Valentín los 3 juntos, porque esto no va a durar siempre, pero hasta que ella lo celebre por su cuenta, nosotros felices de celebrarlo con ella, estemos donde estemos.

Para terminar, nos fuimos a tomar un café, que tenía unas butacas muy cómodas. Para que veáis la seguridad de este país, podéis ver la recomendación que tenía la cafetería con el siguiente cartelito “Por favor, no descansen durante demasiado tiempo”. Esto es debido a que se duermen en cualquier parte, estén solos o acompañados:

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El cartel está en inglés, japonés (aquí la traducción no es tan educada como en inglés) y coreano.

Espero que os haya gustado y, que tengáis una buena semana. Sayonara!!!!

 

Empezamos a nadar!

Los fines de semana de Tokyo poco o nada tienen que ver con los de Madrid. Aquí no se queda para ir a comer-cenar, para disfrutar de una caminata por el campo con amigos (que no es que en Madrid lo haga todos los fines de semana, mas bien pocos, pero ah!! ahí tengo la opción) o para hacer diversas actividades con los niños. Aquí los fines de semana son para estar única y exclusivamente en familia, te guste o no.

Nosotros viniendo de España, echábamos de menos el tener más vida familiar, por el ritmo diario de las rutinas de la vida (es decir, los horarios infernales de Nacho). Pero hemos pasado de un extremo a otro y, ya nos hemos contado hasta las pecas!!!!

A Jimena a veces se le hace un poco cuesta arriba no quedar con sus amig@s y a nosotros el no poder salir solos, pero aquí es lo que hay. Entonces, toca pensar, como entretenerle un poco los fines de semana, a parte de hacer turismo, deberes, vaguear…

Y por qué no vamos a nadar???? Actividad deportiva y en familia!! Qué buena idea!!!!

La idea es genial, pero el espacio entre la idea y meter el pie en la piscina, no ha estado libre de dificultades.

El primer paso es buscar la piscina más cercana de casa, ya que aquí, las distancias son tales, que puedes emplear todo el día en ir y volver de la piscina.

Ya os podéis imaginar, que al buscarlo en internet, todo está en el más castizo japonés (por cierto, igual que si buscas una piscina municipal en Madrid, no sales del español y, si me fuerzas, en alguna comunidad ni en español).

Ya hemos localizado una piscina que no está demasiado lejos. Ups!!!! Me olvidé en Madrid el bañador de Jimena. Bueno, pues vamos a comprar uno, jua, jua, (risas y carcajadas de fondo). Ir, fuimos; encontrar, no encontramos; y porqué?? Pues está claro, porque es invierno y en invierno, ellos, no nadan. Pero si hay piscinas climatizadas, digo yo!! si señora, si,  pero el bañador se compra en verano, por lo menos el de la gente menuda. Nos recorrimos, sin exageraros 20 tiendas (echamos el día) y, no encontramos nada de nada, pero de adultos si que había.

Y, ahora ¿qué hacemos????? Menos mal, que yo tengo en Madrid a mi santa particular “Santa Carolina” (que atiende a todas mis plegarias) y, desde que la llamé, hasta que recibí el bañador, con gafas incluidas, pasaron 5 días, dándose la coincidencia de que otra amiga mía de Iberia pasaba por Tokyo esa misma semana.

Carol, tengo que agradecerte, una vez más, que seas tan agonías y, que lo hagas todo tan rápido y tan bien, que haría yo sin tu logística durante toda mi estancia aquí.

IMG_9564“Imagen de Santa Carolina”

Ya tenemos piscina y bañadores…, vamos pa´llá. En el mostrador de recepción, una maquinita como las de comprar tabaco, pero para sacar el ticket, de lo que vayas a hacer al polideportivo, que tienen mogollón de actividades (estuvimos viendo una clase de tiro con arco tradicional; los arcos y los alumnos eran de la misma edad, centenarios).

ticket piscinaMáquina expendedora de tickets!!

Conseguimos entendernos con la persona de recepción (después de un rato) y, nos dice que Jimena tiene que hacer una prueba para ver si sabe nadar. Sí que sabe, le decimos, pero tienen que comprobarlo ellos, por si luego ella va sola a la piscina, que no haya problema.

Prueba hecha y superada (y le dan gorro amarillo), podemos nadar. La primera sorpresa es que a cualquier hora(cuando estás nadando) a -10, tocan un silbato y todo el mundo sale de la piscina (menos nosotros claro, que no lo sabíamos y nos tuvieron que dar un toque).Durante 10 minutos,  entre 4 ó 5 revisan la piscina desde fuera y luego uno se tira y se bucea toda la piscina, buscará a alguno que se haya ahogado??, pero si desde fuera se ve perfectamente que no hay nada ni nadie. Deben ser las normas!!!!! Volvemos a la piscina y, a la siguiente hora a -10, otra vez lo mismo!!!! Y así cada 50 minutos!!!!

Otra curiosidad, pequeño detallito, no puedes jugar, saltar, salpicar, pararte a hablar, etc, solamente, nadar, nadar y nadar. No os cuento lo que cunde estar nadando durante 50 minutos sin hacer el idiota.

En los vestuarios, tienes secador, jabón… y una maquinita (que tampoco sé si las hay en España) que yo desde luego no conocía, para secar tu ropa de la piscina y no llevártela mojada; a Jimena le encanta, mete, seca, saca y otra vez!!!!!

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Y es gratis!!!!

Después de tan solo dos días yendo a la piscina, Jimena ya ha pillado un papiloma, pero esa es otra historia….

 

 

 

Aunque no lo parezca, ellos también lloran!

Después de la experiencia que os conté la semana pasada, empiezo a cambiar un poco el concepto que tengo de los japoneses (a negativo claro) y aquí vuelve a aparecer mi querido refranero español, para llamarme al orden; y esta semana toca el de: “Te dan una de cal y otra de arena”.

La semana pasada tocó “cal” y esta semana…. “arena”.

Ya sabéis que en la recepción de nuestro edificio tenemos a 5 ó 6 personas, que para mí son mi tabla de salvación (hablan inglés), ya que me ayudan siempre a todo. Pues entre todas ellas está Marina. Una japonesa muy simpática y muy agradable, a la que Jimena y yo decidimos enseñarle palabras en español y, ella a nosotras en Japonés.

El nombre de Marina, como podéis imaginar no es el suyo. Después de hacer intentos infinitos por recordar su nombre, fuimos incapaces, entonces entre ella y nosotras, decidimos que lo más parecido era Marina y, así la rebautizamos.

El primer acto de sensibilidad por su parte fue el año pasado en el mes de Junio, cuando mi amiga Sandra se volvía a Chile y yo, me quedaba más triste y sola que la una. Marina me acompañó a despedir a Sandra al taxi y, cuando yo lloraba como una magdalena desconsoladamente porque mi amiga se iba, ella hizo un amago de abrazo, como cuando abrazas a alguien con una enfermedad contagiosa (pero viniendo de una japonesa, fue muy reconfortante).

FOTO MARINAA mi lado, a la derecha, Marina.

Después tuvimos la fiesta de fin de año del edificio el día 30 de noviembre, donde confraternizamos con los vecinos y, ahí Marina, se encargó de presentarnos a los vecinos que ella consideraba interesantes (en realidad eran muy interesantes) y, alguno hablaba algo de español.

A las personas que trabajan en la recepción, no les permiten ningún tipo de relación personal con los residentes, todo estrictamente profesional, pero claro … el roce hace el cariño y, hace un mes, cuando estaba mirando el buzón, Marina apareció como un “ninja” detrás de mi, para decirme que se tenía que operar de la rodilla y que el día 3 de febrero era su último día de trabajo; quería que le diera mi mail para seguir en contacto, todo en una absoluta confidencialidad, y que por favor, no dijera nada, porque podía tener problemas con la dirección (después de su recuperación, trabajará probablemente en otro edificio).

Bueno, pues en contra de la cultura oriental, nosotras decidimos escribirle una tarjeta de despedida, donde le escribimos los 3, Jimena le hizo una pulserita y le compramos un detallito, sin la aprobación de Nacho, que nos decía que era ponerle en un compromiso.

A todo esto, se lo teníamos que dar a escondidas para que no tuviera ningún problema, pero nunca estaba sola. Así que, lo metimos en una bolsa y le dijimos que si nos la podía guardar en recepción. Al día siguiente, mediante mímica,  le dijimos que era para ella.

Después de dos días, nos la volvimos a encontrar y nos lo agradeció hasta el infinito, que le había encantado, que le había hecho mucha ilusión, que se había emocionado, que cuanto nos iba a echar de menos….

Y, llegó el día 3 que era su último día de trabajo. Cuando salimos por la mañana, nos estaba esperando para despedirse de nosotros. Nos abrazó a los tres y a Jimena le dio un regalito, que por educación a la cultura japonesa, no abrimos delante de ella.

Pañuelo japonesUn pañuelo precioso!

Y en la tarde del domingo, tiradas en el sofá Jimena y yo, viendo una película y vagueando, de repente, suena el telefonillo!!! Marina, que quería darnos el último adiós y preguntaba si podía subir.

Subió con una postal que nos había escrito y, cuando nos volvimos a abrazar (esto empieza a parecer ya mucho sobeteo para ser japonesa, verdad?), empezó a llorar como si no hubiera un mañana.

En ese momento comprendí, cuando estás viendo dibujos animados japoneses y lloran, son unas lágrimas enormes que salpican mucho.

Pues os juro, que lloraba igual. Claro Jimena se moría de la pena y le volvía a abrazar; cuanto más le abrazaba, más lloraba, hasta que le dije a Jimena, que lo dejara ya, que esto no tenía fin. No os lo creeréis, pero que mojó hasta el suelo.

Y, esta fue la bonita tarjeta que nos escribió:

Tarjeta Marina

La verdad, es que da gusto saber que uno va dejando un poquito de huella en el corazón de las personas.